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Unas restricciones de 2021 marcadas por la pandemia y el Brexit

Tal y como sucede cada año, prácticamente todos los países europeos han publicado sus respectivos calendarios de restricciones para vehículos pesados, o han prorrogado los ya vigentes. Estas restricciones son, sin duda, uno de los principales quebraderos de cabeza para empresas de logística y profesionales del transporte en general, que se ven en la obligación de programar sus viajes con antelación para no coincidir con los horarios en los que se prohíbe la circulación en determinadas vías.

Si ya el hecho de tener que parar el camión es un trastorno para el sector, este se ve agravado por la falta de un marco común a nivel europeo, que hace aún más difícil saber cuándo y cómo se puede conducir. Cada país establece horarios y limitaciones diferentes dependiendo del tipo de mercancía, la masa máxima autorizada…, por lo que un chófer que realice transporte internacional puede fácilmente encontrarse con un laberinto de condicionantes a la hora de realizar una ruta. 

En 2021, se suma un nuevo hándicap. A pesar del avance del plan de vacunación contra la Covid-19 en el continente, y que el número de contagios se ha reducido de manera significativa en la mayoría de estados miembros, aún son varios los países que exigen pruebas PCR a cualquier tipo de viajero, incluidos los profesionales del transporte. 

Cabe recordar que, al principio de la pandemia, los transportistas estuvieron exentos de este trámite, con el fin de facilitar el flujo de mercancías y garantizar el abastecimiento en todo el continente. Sin embargo, las nuevas variantes han propiciado que, según la procedencia de los conductores, se exijan en algunos casos pruebas de detección negativas. 

De este modo, a día de hoy, Austria, Bélgica, República Checa, Alemania, Italia, Francia y Países Bajos exigen esta confirmación, así como certificados de exención y otros requisitos dependiendo de cada nación, siempre en el mismo sentido. Una situación que está causando numerosos trastornos ya que, como apuntan desde el IRU, “se aceptan los test rápidos de antígenos; pero deben ser realizados por un laboratorio autorizado, un requisito difícil para los conductores de camiones en tránsito que trabajan fuera de su país de origen”. 

Es por ello que esta organización decidió pedir, a través de una carta dirigida a la presidenta de la Unión Europea, Ursula Von der Leyenmantener abiertas las fronteras para camiones, recordando que los gobiernos de la UE deben respetar su compromiso de mantener las fronteras abiertas. Un compromiso que, de momento, no siempre se cumple. Especialmente preocupantes son las restricciones impuestas por Alemania en sus enlaces con la República Checa y la provincia austriaca del Tirol. 

Esta ruta es clave para el transporte europeo de mercancías por carretera. Según datos de la IRU, cada día circulan más de 7.000 camiones por el corredor del Tirol, cifra similar a la del corredor Dover-Calais. El mismo que se vio sumido en el caos en diciembre, cuando Francia impuso restricciones similares que no eximían a los camioneros profesionales de dar un test negativo. 

Estas medidas chocan por tanto con el concepto de “carriles verdes” introducido el año pasado en toda Europa para mantener la fluidez del comercio a través de las fronteras. Su suspensión podría implicar, siempre según la IRU, un perjuicio para “las cadenas de suministro vitales, el mercado único y las vidas de millones de ciudadanos de la UE, con un coste enorme y sin ningún beneficio material para controlar el virus”. 

La respuesta de la Comisión Europea a la carta ha sido reafirmar una posición que no ha cambiado desde el comienzo de la pandemia. Es fundamental mantener los carriles verdes para los camiones operativos en todo momento, y que las medidas individuales de los países sigan siendo proporcionadas y evitar la interrupción de la logística y el transporte esencial. 

Pero ello no ha servido, al menos por el momento, para que los diferentes gobiernos que han aplicado restricciones contemplen su eliminación. En el caso de Alemania, primer país en exigir pruebas PCR a los conductores que fueran a estar más de 72 horas en su territorio, así como un registro telemático, se pide que el resultado negativo tenga como máximo 48 horas, debiendo estar redactado alemán, inglés o francés. 

Un requisito que tienen que cumplir por tanto los chóferes procedentes de Austria, República Checa, República Eslovaca, Reino Unido e Irlanda del Norte y el departamento francés de Moselle. 

El Secretario General de la IRU, Umberto de Pretto, defiende que los conductores, al estar “aislados en su cabina”, no están expuestos al virus, además de cumplir con las “estrictas medidas contra posibles infecciones puestas en marcha por sus empleadores y sus clientes, incluyendo ningún contacto físico en los lugares de recogida y entrega”. 

Por otro lado, la reciente culminación del ‘Brexit’ ha supuesto un problema añadido a la hora de circular. Los nuevos controles entre el continente y Reino Unido ya suponen, al menos en estos primeros meses, un aumento del tiempo de espera, que sin duda puede verse agravado si los vehículos cruzan la frontera en horarios en los que la circulación está interrumpida. 

La evolución de la pandemia será clave para determinar cómo evolucionan estos cierres de fronteras si bien, de momento tendremos, que seguir conviviendo con estas restricciones a la circulación. Por ese motivo, para que te afecten lo mínimo posible, hemos elaborado como cada año un calendario con las principales afectaciones al tráfico en las carreteras españolas y europeas, que puedes descargarte de manera gratuita en este enlace.

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