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Transporte frigorífico de mercancías, ¿qué vehículos se utilizan?

En una época como la actual, en la que el consumidor sabe que puede tener todo al alcance de la mano en apenas unas horas, el transporte de mercancías por carretera adquiere, si cabe, un papel más importante en esa cadena de suministro que va desde el productor hasta nuestras casas. Pero donde de verdad el transportista juega un rol fundamental es en el traslado de aquellas mercancías perecederas o frescas que requieren de un tipo de porte especial. Hablamos, por supuesto del transporte frigorífico. 

transporte frigorífico

Se trata de la forma de envío que se debe utilizar para garantizar que esos productos que tienen que viajar a una temperatura controlada lo hacen con las máximas garantías y llegan a su destino en perfectas condiciones. Para ello se requieren vehículos capaces de cubrir las grandes distancias que a veces se necesitan para mover determinadas mercancías y, por supuesto, un sistema específico de refrigeración que vendrá incorporado en el propio vehículo frigorífico, encargado de mantener esa temperatura óptima.

El transporte frigorífico deberá cumplir una serie de requisitos que fueron establecidos hace décadas y que están recogidos en el ATP o “Acuerdo sobre transportes internacionales de mercancías perecederas y sobre vehículos especiales utilizados en este transporte”. Un acuerdo internacional, firmado en Ginebra en 1970 y que sigue en vigor, cuyo objetivo es garantizar al consumidor final que los alimentos lleguen en las condiciones higiénicas adecuadas, asegurando que los vehículos que realicen este transporte cumplan las condiciones técnicas establecidas por el mencionado ATP.

Dicho convenio se actualiza de manera casi constante y ya son muchos los países que se han adherido a él. De hecho, en la actualidad hay más de 50 naciones que se rigen por el acuerdo y en base a éste han establecido su propia legislación. En el caso concreto de España, en 2005 se promulgó el Real Decreto 1202/2005, que trata sobre el transporte de mercancías perecederas y los vehículos especiales que se utilizan para realizar dicho transporte. 

De este modo, los camiones que transporten mercancías perecederas en las carreteras de dichos territorios tienen la obligación de identificarse mediante una placa ATP para identificar que el camión es isotérmico y respeta la cadena de frío (una serie ininterrumpida de actividades de producción, almacenamiento y distribución de refrigerados, junto con el equipo y la logística asociados, que mantienen la calidad a través de un rango de baja temperatura deseado). 

¿Qué productos llevan los camiones refrigerados y cuántos tipos de estos vehículos existen? 

Aunque existen muchos tipos de camiones refrigerados, todos ellos comparten una característica: su baja capacidad de transmisión de calor que impide que las condiciones meteorológicas influyan en la temperatura interior. En este sentido, el ATP establece un listado de las temperaturas a las que deben transportarse las diferentes mercancías clasificadas como perecederas: 

  • Cremas heladas: -20 ºC. 
  • Pescados, moluscos, crustáceos congelados o ultracongelados: -18 ºC. 
  • Productos ultracongelados en general: -18 ºC. 
  • Resto de productos congelados: -12 ºC. 
  • Mantequilla congelada: -10 ºC. 
  • Carne y preparados de carne: +7 ºC. 
  • Mantequilla: +6 ºC. 
  • Leche industrial: +6 ºC. 
  • Productos de caza: +4 ºC. 
  • Leche en cisternas: +4 ºC. 
  • Productos lácteos refrigerados: +4 ºC. 
  • Aves y conejos: +4 ºC. 
  • Despojos rojos de carne: +3 ºC. 

Aun así, no todos los camiones están autorizados para transportar todos los tipos de mercancías ya que, como hemos visto, para cada alimento o gama de productos se necesitan unas temperaturas concretas. Por lo tanto, debemos atender a la siguiente tipología de vehículos de transporte: 

  • Vehículo isotermo: La caja está construida con paredes aislantes, incluidas las puertas, el suelo y el techo, que limita el intercambio de calor entre el interior y el exterior. 
  • Vehículo refrigerado: Un tipo de vehículo isotermo que, gracias a una fuente de frío, permite reducir la temperatura del interior de la caja vacía y de mantenerla después para una temperatura exterior media de 30°C a -20°C como máximo. 
  • Vehículo frigorífico: En este caso, hablamos de un vehículo isotermo que incorpora un dispositivo de producción de frío, y permite, con una temperatura media exterior de 30°C, reducir la temperatura del interior de la caja vacía y de mantenerla entre 12 ºC y -20 ºC. 
  • Vehículo calorífico: Este tipo de vehículo isotermo está provisto de un dispositivo de producción de calor que permite elevar la temperatura en el interior de la caja vacía y mantenerla después durante doce horas, por lo menos, a un valor no inferior a 12°C. 

Aunque los vehículos anteriormente citados son los referentes al transporte frigorífico más habitual, hay que tener en cuenta que existen otros adaptados a exigencias más extremas. Como el refrigerado con hielo seco, camiones que normalmente, cuentan con una temperatura de –78 grados y el frío se genera por la sublimación (el paso del estado sólido al gaseoso). Estos cuentan con bloques de hielo diferentes tamaños pero que, en ningún caso, pueden superar los diez kilogramos de peso. Un sistema parecido presentan los de nieve carbónica, cuya refrigeración también se produce a través de la sublimación, apareciendo la nieve por el dióxido de carbono que se encuentra en estado líquido. 

¿Cómo mantener un vehículo refrigerado en buen estado? 

Ahora que ya sabemos los tipos de camiones refrigerados… llega la parte más importante: Cómo mantenerlos en buenas condiciones para que su labor esté garantizada. Algo con lo que no se debe jugar y para lo que hay que ser muy estrictos. De hecho, el control de la conformidad de los vehículos especiales destinados al transporte internacional de mercancías perecederas deberá hacerse, por parte de una entidad independiente y autorizada, antes de su puesta en servicio y, periódicamente, al menos cada seis años. Asimismo, cada vez que se cargue y descargue la mercancía han de hacerse los controles pertinentes de temperatura y mantener los registros. 

Por supuesto, el interior debe ser totalmente hermético y estar fabricado con materiales extremadamente resistentes a la corrosión y 100 % impermeables. Así nos aseguramos de que las mercancías no se estropeen durante el traslado. La superficie también debe estar adecuada para que el aire circule correctamente entre ellas. Por supuesto, la caja debe estar completamente aislada del resto del vehículo de transporte frigorífico.

Si somos nosotros los que contratamos el servicio, hay que prestar una atención especial a que los proveedores refrigeren la unidad previamente y regulen la temperatura de manera adecuada para cada producto (aquí es básico contar con un termostato), además de cerciorarse de que comprueben que la mercancía esté empaquetada de manera correcta antes de ser enviada y que se cargue la mercancía al vehículo lo más rápido posible y sin dejar las puertas abiertas durante mucho tiempo. 

Cabe recordar que, antes de la carga, el camión tiene que haber sido limpiado y desinfectado para evitar la contaminación de la carga con bacterias, sustancias químicas o malos olores. A continuación, se debe prestar atención a la colocación de la carga, asegurándose de que las cajas o pales no obstruyan el libre flujo del aire dentro del tráiler. Asimismo, al recibir la mercancía el camionero debe cerciorarse que se haya guardado la cadena de frío, comprobando que la temperatura en el interior del transporte frigorífico coincide con la que se indica en la etiqueta de transporte.

Solo cumpliendo todas estas medidas a rajatabla conseguiremos un transporte frigorífico seguro.

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